Archivado en: ACTUALIDAD | Etiquetas: cambio climático, G8, Globalización, ONG, pobreza
ONG denuncian, además del incumplimiento de promesas de los líderes del G8, que la misma existencia de sus cumbres produce “muertes y pobreza”. “Recortar ayudas al desarrollo es robar a pobres para dar de comer a ricos”, explican.
Mientras los líderes del G8 (una mujer entre siete hombres) que se reúnen durante tres días en L’Aquila (Italia) posan sonrientes, relajados y elegantes e intentan transmitir confianza, más de 75.000 niños y niñas morirán a causa de enfermedades prevenibles, según denuncia la ONG Save the children.
Pero si a estos niños no les llegan las sonrisas de los líderes, tampoco su dinero. “Recortar las ayudas al desarrollo debido a la crisis mientras se conceden billones al sistema financiero para evitar la bancarrota, es como robar a los pobres para alimentar a los ricos”, asegura la Secretaria General de Cáritas Internationalis, Lesley Anne Knight.
El problema, según denuncia Tom Kucharz, de Ecologistas en Acción, radica en que este grupo de personas poderosas “no puede erradicar el hambre en el mundo, porque lo ha creado, por lo tanto lo más coherente que pueden hacer los gobiernos reunidos en L’Aquila es declarar la disolución del G8”. “Seguir con el dogma del libre mercado y profundizar la liberalización comercial, como pretende el G-8, sentenciaría a muerte a millones de personas y supone un crimen contra la humanidad”, añade.
El clima que no cuida la Cumbre
El Secretario general de CIDSE (una coalición de 16 agencias católicas de Europa y Norteamérica, a la que pertenece Manos Unidas, la única española), Bernd Nilles, asegura que los países del G8 han fracasado, también, en su compromiso de recortar las emisiones de gases contaminantes para evitar los peligros del cambio climático, que repercuten, en primer lugar, en los países más empobrecidos.
Al mismo tiempo, acusa a estas naciones de no proporcionar “a los países en desarrollo la ayuda necesaria para adaptarse a los impactos que el cambio climático puede tener sobre ellos”. “Parecen estar jugando, mientras Roma se quema”, señala.
Por su parte, Mónica Vargas, del Observatorio de la Deuda en la Globalización, aprovechando que Zapatero ha hablado en L’Aquila de “cooperación al desarrollo”, ha mostrado su desacuerdo con las políticas españolas en materia de solidaridad: “generan hambre, pobreza, destrucción medio ambiental en los países del Sur, a raíz de sus emisiones de gases de efecto invernadero, sus políticas financieras y comerciales, y la creciente importación de combustibles fósiles y otras materias primas. Todas estas políticas tienen un impacto mucho mayor que toda la cooperación española junta”, enfatizó.
La OMS, por último, ha mostrado repetidamente que las medidas adoptadas por miembros del G8, “tienen efectos catastróficos en la agricultura”.
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